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Nota Pastoral

MULTIPLICACIÓN EN EL AÑO FRUCTÍFERO - parte 2

''Fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra,
 y multiplicaos en ella''  Génesis 9:7

1.1  1  Nuestro Dios es un Dios de abundancia. La Biblia, la Palabra de Dios, es un mensaje de abundancia.  El Espíritu de Dios nos ha guiado a estudiar la narración de la pesca milagrosa para que recibamos la revelación de cómo pasar de la nada a la abundancia, en este año fructífero.

1.1   2  En la lección anterior iniciamos el examen de las leyes de la multiplicación.  Estudiamos la Ley del Contraste y la Ley de la Respuesta.  La enseñanza de hoy continúa con las leyes de la multiplicación.

LA LEY DE LA ORGANIZACIÓN

2.1   3 Nuestro Dios, es un Dios de orden.  “Pero hágase todo decentemente y con orden” Ia. Co. 14:40   En el Antiguo Testamento Dios hizo caer Maná del cielo y así el pueblo fue alimentado en el desierto. ¿Pudo el Señor haber abierto el cielo y enviado maná en este caso? ¿Por qué no lo hizo?  Jesús no lo hizo por una sola razón: quiere que tú seas parte del milagro.  La multiplicación    es    el    resultado   de   la  aplicación de la Ley de la Organización.  El principal problema de los panameños es nuestro estilo de vida; el vivir para el hoy, el juega vivo, y el no planificar el mañana.  Reclamo en fe: “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas”.  2 Corintios 5:17.

2.2   4  Jesús programó la multiplicación.  La multiplicación no es fortuita, ni producto del azar.  La multiplicación se planifica. Siguiendo la lectura del milagro de la multiplicación de los panes y los peces, consideremos los aspectos más importantes de la Ley de la Organización.

- Metas

3.1   5  Establécete metas para tu futuro próximo, así como, para el resto de tu vida.  La meta era, en el caso presente,  alimentar a cinco mil hombres.
Las metas definen lo que pretendemos y queremos alcanzar.  La meta es aquello por lo cual trabajamos y lo que dedicamos nuestro mayor y mejor esfuerzo.  La meta es como el imán que nos jala o como la luz que nos cautiva para alcanzarla.  Sin metas no hay propósito en la vida.

3.2   6  Las metas son muy variadas.  Hay metas a corto, mediano y largo plazo.  Hay metas espirituales, personales, profesionales, familiares, gremiales, económicas…etc.

La conquista de cada meta depende de su propia organización y planificación particular.  Los principios aquí estudiadas son de aplicación general y requieren la adecuación a la meta personal que quieras alcanzar.

- Recursos

4.1  7  Para que alcances tu meta, es preciso que realices un inventario de tus recursos.  La persona organizada tiene un inventario.  El Señor les dijo a los apóstoles: “Dadle vosotros de comer”.  Después les preguntó:  ¿Cuántos panes tienes?.  Apareció un niño al que todavía le quedaban cinco panes y dos peces.  Eso era todo lo que tenían.  Tú no puedes decirle a Dios: no tengo nada.  ¿Qué son cinco panes y dos peces para una multitud?  En las manos de Andrés, no es nada; pero en las manos de Jesús, es la semilla de un milagro. 

4.2  8  Te recomiendo que hagas un inventario de las habilidades y de todo lo que Dios te ha dado.  Dios no necesita nada más que lo que tú tienes.  No te sientas empequeñecido porque lo que tú tienes es muy poco.  Para Dios, tu poco no es poco.  Lo que es poco para ti, es suficiente en las manos de Dios.  La vara de Moisés era una vara seca y vieja que dividió el Mar Rojo, pero fue la vara que dividió el mar, que golpeó la tierra y trajo los juicios  en Egipto, y que se levantó para marcar victoria en el campo de batalla.  “Tu vienes a mi con espada y jabalina, más yo vengo contra ti en el nombre del Jehová de los Ejércitos”.  Así le habló David al gigante Goliat, teniendo tan sólo una honda y cinco piedras.  Nada es pequeño para Dios.  La sala de tu casa no es pequeña para Dios.  Un alma que se salve en la red de crecimiento, vale más que el mundo entero.  El talento, conocimiento, entrenamiento, o habilidad que Dios te ha dado, no es pequeño en las manos de Dios. Preséntate ante Jesús rendido: “Señor estos son mi recursos, esto es todo lo que tengo, aquí están para ti.  Úsalos”

- División

5.1   9  Luego, el Señor añadió: “Separen al pueblo en grupos de cincuenta en cincuenta y de cien en cien”.  Así sabrían cuántos eran. Con esta información le asignarían las cantidades que le correspondían alimentar a cada apóstol.  Si no se organizaba a la multitud habría sido un verdadero caos.  La vida de mucha gente es desordenada, sencillamente, por ausencia parcial o total de organización. Quien carece de disciplina personal, propósito, principios, prioridades y reglas a seguir, no puede experimentar multiplicación.

5.2  10  Divide tu vida, divide tu tiempo, divide tu dinero, divide tus prioridades.  Tienes que programar y seccionar tu vida, tu tiempo, tus recursos, y tus responsabilidades.
Dios dividió el tiempo en años, meses, semanas, días, horas, minutos y segundos.  Cada día recibimos 1440 lingotes de oro.  Al final del día, ¿que hemos logrado?
La división facilita el trabajo.  Los grupos de 50 en 50 y de 100 en 100 facilitaron la labor de los apóstoles.
La división compromete las responsabilidades.  Mateo no se inmiscuía en los grupos de Felipe. La división facilita la supervisión.  Al finalizar, los apóstoles pudieron comprobar si todos habían comido porque la disposición de los grupos permitía que se preguntara hasta los más lejanos.  La división minimiza errores. 

La división potencializa los esfuerzos.  No es lo mismo alimentar a una multitud organizada que a una turba multa. Recordemos lo que sucedió en Samaria en los días de Eliseo, cuando en una época de hambre, los leprosos descubrieron comida.  “Y el rey puso a la puerta a aquel príncipe sobre cuyo brazo él se apoyaba; y lo atropelló el pueblo a la entrada, y murió, conforme a lo que había dicho el varón de Dios, cuando el rey descendió a él. Aconteció, pues, de la manera que el varón de Dios había hablado al rey, diciendo: Dos seahs de cebada por un siclo, y el seah de flor de harina será vendido por un siclo mañana a estas horas; a la puerta de Samaria.  A lo cual aquel príncipe había respondido al varón de Dios, diciendo: Si Jehová hiciese ventanas en el cielo, ¿pudiera suceder esto? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, más no comerás de ello. Y le sucedió así; porque el pueblo le atropelló a la entrada, y murió” (II° Reyes 7:17-20).  Concluimos afirmando que la organización evita tragedias.
                                           
- Participación

6.1  11  Para llegar a la meta, la participación es de forzoso cumplimiento.  Yo no lo puedo hacer todo.  El Señor no envió a un solo apóstol con todas las canastas.  Juan iba por acá, Santiago, iba por allá.  Hay lugar para todos.

Jesús había dicho previamente, ante la observación de sus discípulos sobre las condiciones de hambre, por un lado, y de falta de alimentos por el otro.  “Dadles vosotros de comer”  (Mateo 14:16)

Podemos ilustrar la participación con la fascinante historia de la reconstrucción de los muros de Jerusalén.  Una rápida lectura de los capítulos tres, cuatro y cinco de Nehemías nos indica como se distribuyó el trabajo, como todas participaron y cómo alcanzó la meta.  “Fue terminado, pues el muro, el veinticinco del mes de Elui, en cincuenta y dos días.  Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros, y se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra”. (Nehemías 6:15-16)

Recordemos estas Escrituras: “Cinco de vosotros perseguirán a cientos, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros”  (Levítico 26:8) “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo” (Eclesiastés 4:9).  La participación unida potencializa exponencialmente los resultados.
 
- Evaluación

7.1   12  Es necesario evaluar para avanzar en el propósito de alcanzar las metas.  ¿Cómo supieron que todos habían comido?  De seguro que realizaron una evaluación.  En la vida, continuamente, tenemos que hacer un alto y auto-evaluarnos.  ¿Cómo ando, que he logrado, qué no he logrado, qué me falta, qué he superado, en qué he avanzado?  ¿Cuáles son los obstáculos que enfrento, como los venceré? Evaluar y examinar nos permite saber si hay desarrollo y progreso.   Los exámenes no son exclusivos de la escuela ni de la universidad; son parte de la vida personal.

7.2  13  El primer ejemplo de evaluación no los da Dios mismo.  Al finalizar el acto creativo de cada día, el escritor sagrado registra: “Y vio Dios que era bueno” (Génesis 1:9,14,21,24,31).

La evaluación permite detectar errores, así como corregirlos.  Toda obra de excelencia requiere de evaluación periódica en su desarrollo.  El obstetra evalúa el desarrollo del embarazo.  El inspector evalúa el desarrollo de la construcción del edificio.  El maestro evalúa el progreso del estudiante.  El agricultor el proceso de producción.  El industrial evalúa su fábrica. El banquero evalúa sus resultados.  En fin, la evaluación es parte indispensable del éxito.  Muchas metas no se alcanzan por falta de una correcta y honesta evaluación.

Noe tuvo que evaluar la construcción del arca. El rey Belsasar no evaluó ni su vida ni su reino y pereció. “Entonces de su presencia fue enviada la mano que trazó esta escritura.  Y la escritura que trazó es: MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN.  Esta es la interpretación del asunto: MENE: Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin. TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto.  PERES: Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas.  Entonces mandó Belsasar vestir a Daniel de púrpura, y poner en su cuello un collar de oro, y proclamar que él era el tercer señor del reino.  La misma noche fue muerto Belsasar rey de los caldeos. (Daniel 5:24-30)  Concordamos con el salmista:  “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos” (Salmo 19:12)

- Previsión

8.1  14  Después que todos comieron, el Señor les ordenó a sus apóstoles: “recojan lo que sobró para que no se pierda nada”.  Aunque Dios es un Dios de abundancia, Dios no es un Dios  despilfarrador.   Los recursos que Dios da no son para derrocharlos, ni tirarlos al desperdicio. Enséñales a tus hijos el hábito del ahorro.  Enséñale que la ropa, los zapatos, y todas las demás cosas cuestan.  Hemos de aprovechar al máximo cada recurso y cada bendición que Dios nos da. Cuando Jesús ordenó recoger lo que sobró para que nada se pierda, estaba prediciendo el mañana.   Comieron hoy, pero mañana en la mañana ustedes van a estar pidiendo desayuno, ahí lo tienen.

8.2  15  La previsión es fundamental para aprovechar la conquista de las metas.  Previsión es ver anticipadamente.  La recolección de lo que sobró en la multiplicación de los panes y los peces apuntaba al aprovechamiento máximo del milagro, o la recompensa a la fe y la satisfacción de la necesidad de mañana.  Eran doce apóstoles, fueron doce las cestas llenas.

8.3  16   Pidamos a Dios sabiduría, mayordomía y celo para administrar lo que Él nos da.  Maximicemos y potencialicemos  los recursos, dones, talentos y habilidades con las que Dios nos bendice.  Cada meta conquistada nos impulsará a un nuevo desafío.

8.4  17  Resuma las palabras claves.  Teniendo siempre presente metas, recursos, división, participación, evaluación, previsión, alcanzaremos los propósitos de Dios. Amén

 
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