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Nota Pastoral

MULTIPLICACIÓN EN EL AÑO FRUCTÍFERO - parte 1

''Fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra,
 y multiplicaos en ella'' Génesis 9:7

1.1   1  El Espíritu Santo nos ha guiado a declarar el 2009, como el “Año Fructífero”. Las primeras palabras que salieron de la boca de Dios después de crear al hombre fueron: “fructificad y multiplicaos”  Génesis 1:28.  Nuestro Dios es un Dios de multiplicación.  Dios ha prometido multiplicarnos.  “Porque yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros”.  Levítico 26:9  La iglesia se inició en un ambiente de multiplicación.  Jesús entrenó a doce discípulos.  El día de Pentecostés, el Espíritu Santo se derramó sobre 120 hermanos en el Aposento Alto.  Antes del medio día de la misma fecha, el número de los hermanos se había multiplicado a tres mil.  Una semana después crecieron a cinco mil.  Dos semanas más tarde era una multitud, hasta que “el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe”.  Hechos 6:7

1.2  2  Uno de los milagros más impresionantes de los Evangelios es el de la multiplicación  de  los panes  y los peces. El Señor me ha llevado a compartir contigo esta meditación sobre la multiplicación, para  desafiarnos a esforzarnos para hacer realidad   en todas las áreas de nuestras vidas el mandato y promesa ''creced y multiplicaos''.

Leamos: ''Entonces los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado.  El les dijo: Venid vosotros aparte de un lugar desierto, y descansad un poco.  Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aún tenían tiempo para comer y se fueron solos en una barca a un lugar desierto.  Pero muchos los vieron ir, y le reconocieron; y muchos fueron allá a pie desde las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se juntaron a Él.  Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor;  y comenzó a enseñarles muchas cosas.  Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a Él diciendo: El lugar es desierto y la hora ya muy avanzada, despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y compren pan, pues no tienen que comer.  Ellos le dijeron: ¿Qué vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y le demos de comer? Él les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Id y vedlo.  Y al saberlo, dijeron: Cinco, y dos peces.  Y les mandó que hiciese recostar a todos por grupos sobre la hierba verde y se recostaron por grupos de ciento en ciento, y cincuenta y cincuenta.  Entonces tomó los cinco panes y los dos peces y levantando los ojos al cielo, bendigo, y partió los panes y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y repartió los dos peces entre todos.  Y comieron todos y se saciaron.  Y recogieron de los dos pedazos doce cestas llenas, y de lo que sobró de los peces.  Y los que comieron eran cinco mil hombres”.  Marcos 6:30-44

Con cinco panes y dos peces, Jesús alimentó a cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños, además de las doce cestas llenas que recogieron los apóstoles de lo que sobró.  ¡Esto es multiplicación!

Nos  concentraremos en estudiar las Leyes de la Multiplicación, para vivir  plenamente  el año fructífero.

2.1  3  Esta es la primera ley de la multiplicación.  La Biblia, en Eclesiastés 3:1-8, nos habla de esta ley, cuando nos dice que hay un tiempo para todo.  “Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;  tiempo de matar; y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer, tiempo de guerra, y tiempo de paz”    Aleluya.

Refiriéndonos al milagro de la multiplicación de los panes y los peces, este es el único milagro de Jesús que se encuentra registrado en los cuatro Evangelios.  Y ¿cómo comienza todo? Jesús les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco.  Precisamente, el Señor los había enviado de dos en dos.  Regresaron contentos, hablándoles de las maravillas que habían visto, aún los demonios se sujetaban en Su Nombre.  En ese momento, los discípulos de Juan el Bautista habían venido a decirle al Señor que Juan había sido decapitado por Herodes.  Por un lado, tenemos a los apóstoles que llegan cansados del ministerio, por el otro, al Señor Jesús, quien recibió con pesar la muerte de su amigo, de aquél que le bautizó en aguas.  Bajo ese agobio, el Señor les dice: vamos aparte, a un lugar desierto, y descansemos un poco.

2.2    4  Esta es la ley del Contraste.  Tú no puedes vivir todo el año o toda la vida en una misma y continua actividad.  Dios estableció la Ley del Contraste. Después del diluvio, Dios hizo un pacto con Noé y le dijo: “Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega (o sea la siembra y la cosecha), e frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche. (Génesis 8:22).  Esta es la Ley del Contraste.  Hay un período para el día y hay un período para la noche;  tú no puedes vivir siempre en el invierno, hay invierno, pero hay también un verano;  tú no puedes vivir siempre  sembrando, tú siembras, pero también hay cosecha. Tú no puedes vivir siempre en el calor.  Tampoco puedes vivir siempre en el frío, por eso hay calor y hay frío.  En la ley del Contraste.  Para multiplicarnos tenemos que vivir bajo el principio de la Ley del Contraste.

2.3    5  Amado(a): Lo  que el Señor nos enseña aquí es que, cuando te sientas cargado y cansado, abandona eso y saca un tiempo para estar a solas con Dios.  Tú necesitas el contraste.  En tu vida espiritual debes tener tiempo para alegrarte y tiempo para quebrantarte delante del Señor.  Tenemos también un tiempo para estar en el templo, pero la iglesia que se pasa toda la vida encerrada en el templo, se convierte en una iglesia marchita, tiene que haber un tiempo para salir, realizar actividades en estadios, retirarnos a un campamento, compartir juntos en una playa o en un río.  Es la Ley del Contraste mi hermano.  Dios creó el día y la noche.  Termina la noche y viene el día; termina el día y viene la noche.  Pídele a Dios que te dé la sabiduría de vivir en el contraste; la gracia de reconocer cuando es tiempo de ayunar. Aprende a descansar en el Señor; aprende a depositar tus cargas y tus angustias en Dios aprende a decir a tu alma: alma mía reposa.  Cuando vayas a dormir cierra tus ojos y coloca tu cabeza en la almohada proclamando: en paz me acostaré y asimismo dormiré;  (que se caiga el mundo, que vengan los acreedores, que se lleve el banco lo que quiera, yo voy a descansar en Jehová porque yo vivo en la Ley del Contraste.) Cuando los servicios son de regocijo, entra en le espíritu y regocíjate en Dios.  Cuando los servicios son de quebranto, levanta tu corazón en la presencia de Dios.  Esto es lo que da alegría y sentido a la vida;  esto es lo que Cristo llamó vida en abundancia. ¡Aleluya!

2.4    6  Me gusta tomar la palabra fuerte a veces, y a veces la palabra tierna de amor. En ocasiones soy como un gigante, peleando y buscando lo mejor para la iglesia; y en otras, soy como un baby, jugando con mi hija, peinándola.

Hermano: En el Nombre del Señor, ¡vive la Ley del Contraste!

Que nada turbe tu mente, que nada inquiete tu corazón, que nada arruine tu felicidad y el gozo de vivir para Dios.  ¡Aleluya! La Ley del Contraste te ayuda a vivir en la Ley de la Armonía.

¿Cometiste un error? Enmiéndalo.  Y se acabó;  ofendiste a alguien?  Pide perdón,  abrázalo y para adelante.  Que Dios te de la gracia y la sabiduría de saber cuándo detenerte para comenzar otra cosa.  Hay día hay noche.  Si éstas pasando un día de bendición, gózate, si estás en una noche de prueba, espera, porque por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.  Si estás atravesando bajo la tormenta y la lluvia, recuerda que el diluvio no fue para siempre.  Nuestro Dios de Contraste sabe cuándo terminan las estaciones y comienzan las estaciones nuevas. 

3.1   7  Cuando estés en el mar, y el mar esté quieto, descansa;  cuando estés en el mar y la tormenta se levanta confía en tu Dios.  ÉL tendrá cuidado de la tormenta.  Cuando llegan al otro lado, la gente que fue a pie, llegó primero que la barca de Jesús y los discípulos.  El Señor predicó, tuvo compasión de ellos, sanó a los enfermos y atendió a las multitudes.  Al atardecer, comienza  a oscurecerse y los discípulos le dicen a Jesús: Envía a la gente, no hay alimento, son una multitud ¿dónde van a comer? Que corran antes de anochecer, a ver si llegan a alguna población y compran algo de pan.  Jesús les respondió: “Dadle vosotros de comer.”

Amado(a): Esta es la LEY DE LA RESPUESTA.

3.2   8  Para usar la palabra de moda, se presenta una crisis, pero el Señor dice: aquí no hay crisis; dadle vosotros de comer.  El salario de nueve meses no sería suficiente para alimentar esta gente, fue la reacción mental de los apóstoles. He  aquí la Ley de la Respuesta. Toda necesidad tiene una respuesta.  Todo problema tiene una solución.  Algo es imposible sólo mientras no se haga o se descubra cómo solucionarlo.  Hoy hablamos español porque alguien creyó que era posible viajar por el mar y llegar a la India.  Toda necesidad tiene una respuesta.  Cuando el hombre no da con la respuesta, dale la oportunidad a Dios. La respuesta de Dios tiene un nombre, se llama milagro. Cuando los medios de la respuesta no son humanos, esa respuesta entra en la categoría de milagros.  Toda necesidad es la oportunidad para un milagro.  Si no puedes solucionar tu problema, busca un milagro.

3.3    9  Dios ha colocado en el hombre el espíritu de superación, de manera que ninguna necesidad puede detener el avance del hombre.  ¿Por qué tenemos electricidad? Porque un hombre se propuso que los médicos debían atender la gente, aun en la oscuridad de la noche.

En la aviación, desde los pioneros hasta el día de hoy, todo avance fue respuesta a una necesidad.  Lo mismo puede decirse de la medicina y de todas las actividades del quehacer humano, en todas las ciencias, y profesiones.

¿Por qué este país está divido en dos? Porque las grandes embarcaciones y los intereses comerciales no querían dar la vuelta por el cabo de Horno.  Tenían la necesidad de acortar la ruta entre el Atlántico y el Pacífico.  Hoy existe el Canal de Panamá como una respuesta a la necesidad del comercio mundial. 

3.4   10  Amado(a): Toda necesidad tiene una respuesta.  Yo creo que la necesidad del tráfico urbano en Panamá tiene una respuesta.  Yo creo que el cruce sobre el Canal tiene una respuesta.  Yo creo que para tu hijo rebelde hay una respuesta.  Yo creo que para la situación económica en el país hay una respuesta.  La solución no es el sentarse de brazos cruzados.  No es la solución el considerar las cosas con un sentido fatalista (así fue, así vine, así siempre se ha hecho, así estamos y así nos quedamos).  Dios nunca ha trabajado con los fatalistas.  Dios ha trabajado con la gente de fe, con la gente que es capaz de creer; con la gente que tiene cabeza para inventar, crear y producir.  La mente fatalista de los apóstoles fue cambiada por la mente creativa de Dios.  La mente fatalista dice, como dijeron los discípulos de Jesús, no podemos, ¿dónde vamos a conseguir pan?, ¿dónde conseguiremos dinero para comprar pan?, y ¿dónde conseguiremos mulas para traer ese pan? No podemos.

3.5  11 Cuántos problemas son considerados por el hombre con la misma mentalidad fatalista.  El fatalismo jamás ha conducido a ningún éxito.  El fatalismo frustra, empequeñece, obstaculiza, incapacita, maniata y te priva de ver el futuro de gloria que Dios tiene para ti.  Los grandes inventos de la ingeniería, así como los grandes avances de la tecnología, no han sido más que respuesta a una necesidad.  Si Dios le dio capacidad y sabiduría a aquellos, cuánto más Dios lo va a hacer con sus hijos que claman a él día y noche.

Amado(a): Nunca permitas que la angustia, el pesar, la enfermedad, la pobreza, ni la incapacidad, te priven de tu respuesta.

3.6  12  Habla con Moisés, y él te dirá que cuando no puedes cruzar el mar, hay un Dios que divide el mar.  Conversa con los tres jóvenes hebreos, Ananías, Mizael y Azarías, y te dirán que cuando seas arrojado en el horno ardiente, aparecerá un cuarto hombre cuya apariencia es como el príncipe de los dioses santos que caminará contigo en el horno de fuego.  Entrevista a Marta y a María y te dirán que cuando lloras la muerte de tu hermano y creas que todo está perdido, aparece quien tiene la respuesta.  Cuando nadie pudo darles respuesta por la muerte de Lázaro, apreció aquél que dijo: “Lázaro ven fuera”. El problema que tienes tú, tiene solución.

La multiplicación no es obra de tu sabiduría ni de tu capacidad.  La multiplicación es obra de un milagro de Dios.

Hasta aquí, hemos visto dos de las Leyes de la Multiplicación. Dios está contigo y va a hacer de este año, un año fructífero. Amén

¡¡¡ Feliz Año 2009 !!!

 
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