Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. (Lucas 6:35)
1.1 1 De los labios de Jesús de donde salió el título: hijos del Altísimo por primera vez. Es este otro título que Jesús le da a sus seguidores.
Partimos, pues, en nuevo y fascinante viaje de la gran aventura que representa estudiar los diferentes calificativos con los que Jesús designó a sus discípulos. Habiendo conocido a los hijos de Dios y a los hijos del Padre, iniciamos hoy el estudio de los hijos del Altísimo.
1.2 2 Jesús se refiere a los hijos del Altísimo, como parte del Sermón del Monte. Observando el contexto, descubrimos que el hijo del Dios Altísimo:
- Ama
- Sirve
- Hace bien siempre
- Hace bien sin esperar recompensa
- Opera en misericordia
- Hace bien sin considerar si el receptor del mismo es o no merecedor de tal actitud.
Para arribar a lo enseñado por Jesús en Lucas 6:27-36 es preciso discernir e internalizar quien es El Altísimo.
EL DIOS ALTÍSIMO
2.1 3 Dios reveló su naturaleza intrínseca y su carácter interno a través de sus nombres. El Altísimo es uno de los nombres que Dios se dio a Sí mismo.
En el Antiguo Testamento El Altísimo es la traducción castiza de EL ELYON, que literalmente significa: El Más Alto. Después, o encima de EL ELYON no hay nadie más. EL ELYON es el Más Elevado, El Preeminente, El Majestuoso, El Supremo, El Exaltado, El de Más Alto Rango.
Somos hijos de El Más Alto; nuestro Padre domina desde lo más alto y sobre Él no hay nadie.
2.2 4 El ELYON es, además, el dueño del cielo y la tierra; por tanto, somos hijos del dueño del cielo y de la tierra.
El Altísimo se revela como el poseedor del universo. El Altísimo responde la inmensidad de toda la creación universal, incluyendo desde la microscópica forma de vida, hasta la más monumental de las galaxias.
2.3 5 El Antiguo Testamento esta compuesto por 39 libros, de las cuáles el nombre El Altísimo sólo aparece en doce de ellos. Libros tan extensos como Josué, Jeremías, Ezequiel, Job o Proverbios, por ejemplo, no llaman a Dios por su nombre El Elyon. Esto es un indicativo de que la revelación del Altísimo es muy particular y ha se ser recibida por quienes la buscan con hambre de Dios.
En el Nuevo Testamento, de los 27 libros que lo componen, El Altísimo sólo aparece en cuatro de ellos. Conocer El Altísimo será el desafío del corazón del hijo que anhele ser como su Padres, recibir la marca de su Padre y vivir bajo las bendiciones de su Padre.
2.4 6 En el Nuevo Testamento el lugar donde aparece El Altísimo con mayor constancia es en los sucesos concomitantes con el nacimiento de Jesucristo. De hecho, el ángel Gabriel le anunció a María que Jesús sería llamado Hijo del Altísimo, en tanto que Zacarías profetiza sobre su hijo Juan llamándolo profeta de Altísimo. Este será grande, y Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre. Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado. (Lucas 1:32,35,76)
ABRAHAM Y EL ALTÍSIMO
3.1 7 El Espíritu Santo me dirige a enfocar este estudio partiendo de las experiencias de los personajes bíblicos que conocieron a Dios como El Altísimo es decir, a EL ELYON. El primero de ellos es Abraham. Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey. Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo. Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram;. (Génesis 14:17-20,22-23)
3.2 8 El Altísimo es el Dios de los Victoriosos. La primera mención de EL ELYON aparece en Génesis 14, en el marco de una dramática experiencia de Abraham.
Como es sabido de todos, Abraham fue llamado por Dios cuando habitaba en Ur de Caldea. Desde allí el patriarca emprendió el peregrinaje que le llevaría a la tierra de Canaan. En el camino murió Taré, su padre, pero continuó con el Lot, su sobrino, quien le acompañó en los primeros años posteriores a la llegada de Abraham a la nueva tierra, incluso, descendiendo con él a Egipto. Retornado a Canaán, la bendición de Dios convirtió a Abraham en un hombre riquísimo en ganado, en plata y en oro (Génesis 13:2).
La bendición de Abraham alcanzó a su sobrino Lot. También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. (Génesis 13:5) Como consecuencia de la bendición, la tierra ocupada se hizo pequeña para ambos. Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar. Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra. Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda. Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra. Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera. (Génesis 13:6-13)
Sin duda alguna, la decisión de Lot, guiada por una aparente conveniencia, fue desacertada. Lot vivió con su familia en la pecadora ciudad de Sodoma, cuya influencia marcó a su círculo íntimo.
Habiendo caído Lot, a la sazón hombre importante de Sodoma, en manos de reyes enemigos, Abraham se vió forzado a procurar el rescate de su sobrino de manos de los reyes captores. El anciano Abraham emparapetó un pequeño contingente de trescientos dieciocho de sus empleados, y con ellos marchó en procura de la liberación de Lot. Respaldado por El Altísimo, Abraham y su pequeño escuadrón de campesinos vencieron a una confederación de cuatro reyes y así libertó a Lot. Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco. (Génesis 14:15)
Terminada la guerra, al retornar a su hogar, Abraham recibió la bienvenida de Melquisedec, sacerdote del Dios Altísimo. Así lo narra Moisés Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey. Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo. (Génesis 14:17-20)
3.3 9 La apretujada síntesis de la historia arriba transcrita tiene el propósito de indicarnos que EL ELYON, El Altísimo fue quien le dio la victoria a Abraham, como se lo dijo Melquisedec y como el propio patriarca lo reconoce. Bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo. Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra. (Génesis 14:20 y 22)
El Altísimo es quien da la victoria y quien, consecuentemente, recompensa al vencedor. El papel de Melquisedec fue el de bendecir a El Elyon en nombre de Abraham, y el de bendecir a Abraham en nombre de EL ELYON.
3.4 10 El Dios Altísimo utiliza sus Instrumentos. En la escena aparece, también por vez primera, un personaje tanto enigmático como interesante. Melquisedec irrumpe en el Libro Primero de Moisés, sin antecedente alguno, apropiándose del protagonismo del Valle del Rey sin presentación previa. De ello habla el escritor de la Epístola a los Hebreos diciendo: Donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. (Hebreos 6:1) Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín. (Hebreos 7:4)
Sin entrar a discutir sobre el origen ni la identidad de Melquisedec, nos interesa más bien puntualizar que el Rey de Salem y Sacerdote del Dios Altísimo, era un instrumento, esto es, un siervo del Señor. Y al decir de Hebreos 7:4, era un gran siervo.
Así como El Altísimo envió a Melquisedec para bendecir a Abraham, El Altísimo envía hoy a quien te presenta esta lección, para que seas bendecido. Amén
3.5 11 El Dios Altísimo Bendice por medio de Jesucristo. Sacó pan y vino y le bendijo (Génesis 14:18-19) Melquisedec pronunció una bendición profética sobre Abraham utilizando dos elementos que muchos siglos más tarde serían utilizados por Jesús para establecer el Sacramento de la Cena del Señor. Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. (Mateo 26:26-28)
3.6 12 El Dios Altísimo bendijo a Abraham con pan y vino, símbolos de los elementos del Nuevo Pacto, establecido en base a la sangre de Jesucristo. El pan es un símbolo del cuerpo de Jesús, lo que para nosotros equivale también a la Palabra de Dios. No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. (Mateo 4:4) El que acepta a Jesús en su corazón recibe también la nueva naturaleza que le da el pan de vida. Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. (Juan 6:35, 47-51)
3.7 13 El vino es símbolo de la sangre de Jesucristo. La sangre de Jesús tiene poder. Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas (Pedro 1:2) Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. (1ª. Juan 1:7) Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? (Hebreos 9:13-14) Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. (Apocalipsis 12:11) Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. (Apocalipsis 7:14)
La sangre de Jesucristo limpia de todo pecado, rescata al pecador de su condición y de su castigo, reconcilia al pecador con Dios, perdona los pecados, justifica al pecador arrepentido, santifica al pueblo, abre el camino de la fe, la gracia y la misericordia de Dios y garantiza el cumplimiento de las promesas de Dios.
Las preguntas de Pablo se responden cada vez que celebramos la Cena del Señor. La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? (1ª Corintios 10:16)
El Altísimo tiene mucho que enseñarnos. Como hijos de El Altísimo apropiémonos de la victoria que nos pertenece, recibamos la bendición que nos imparte utilizando a sus siervos y experimentemos el poder de la sangre de Jesucristo y los beneficios del Pan de Vida. Amén