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Nota Pastoral

LAS LEYES DE DOMINIO. Y dijo: Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo. Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó, y los bendijo con estas palabras: Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo. También les dijo: Yo les doy de la tierra todas las plantas que producen semilla y todos los árboles que dan fruto con semilla; todo esto les servirá de alimento. Y doy la hierba verde como alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo y a todos los seres vivientes que se arrastran por la tierra. Y así sucedió. Dios miró todo lo que había hecho, y consideró que era muy bueno. Génesis 1:26-31

1.1     1 Después de ser creado lo primero que el hombre recibe es identidad (su nombre). Luego de esto Dios le dio Propósito “fructificad y multiplicaos”.

Con el fruto y la multiplicación el hombre tiene dominio. Para Dios la prioridad para el hombre fue darle dominio. Es de notar que fue esta la primera indicación al hombre, y no como es de suponerse, “Alaben y exalten mi nombre”. Si bien es cierto, Isaías 43:7 dice: “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice”, lo que Moisés registra es que Dios, primeramente, bendijo al hombre con la facultad de “reproducirse y multiplicarse”.

1.2   2 Para tener dominio tiene que haber fruto y  tenemos que multiplicarnos. El dominio depende de nuestro fruto y nuestra multiplicación. El hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios.  Para multiplicarnos tenemos que activar las cualidades naturales de multiplicación con las que fuimos dotados al ser creados.  Multiplicar es reproducir lo que somos o reproducir lo que tenemos.

1.3     3 Fructificad, en cambio, es reproducir la imagen y semejanza de Dios. Dios no se multiplica, Dios  no crea diositos. Entonces que es  fructificar? Fructificar  es actuar en el poder que me da ser imagen y semejanza de Dios. Fructificar es activar las facultades creativas que nos diferencia del resto de la creación. El propósito de fructificar y multiplicarse es tener dominio. La mayoría de las versiones traducen Génesis 1:26 y 28 así: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y tenga dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo, el ganado, y en toda la tierra, y sobre todo animal que se desplaza sobre la tierra. Dios los bendijo y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos. Llenad la tierra; sojuzgadla y tened dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se desplazan sobre la tierra”. (RVES)
“Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra”. (LBLA)
“Dijo entonces Dios: Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza para que domine sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos*, sobre los animales salvajes y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo. Y los bendijo Dios diciéndoles: “Sean fecundos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo”. (LBPH)
“Y dijo: «Hagamos al *ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo. y los bendijo con estas palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo”. (NVI)

Con toda claridad Moisés establece que el propósito de Dios al crear al hombre fue hacerle el ser dominante de la tierra.

Para ejercer dominio el hombre debe regirse por ciertos principios a los que he llamado: “Las Leyes del dominio”.

LEY DE LA BENDICIÓN

Lo primero que hizo Dios después de crear al ser humano fue bendecirlo. Esto es materia aprendida en la lección anterior.

LEY DE LA PRODUCTIVIDAD
“Y dijo: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo.» Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. *Hombre y mujer los creó, y los bendijo con estas palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo”. (NVI)

2.1     5 El dominio es el resultado de la bendición, es más, el dominio es una bendición. La Biblia dice: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos”.  Hay una relación que debemos descubrir entre dominio y bendición.  Donde hay dominio hay bendición, porque la bendición es anterior al dominio, de manera que si tenemos bendición tendremos dominio.

¿Cómo viene la bendición? La bendición es decir bien, No hay bendición sin palabras. “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos”.  Bendición es una proclamación de victoria sobre el futuro.  La Biblia dice: “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis”. Hay una conexión entre el buen fruto y la bendición, entre el mal fruto y la maldición, es así que cuando el Señor ve que el pueblo o quien sea insistentemente no da buen fruto sencillamente lo corta y lo aparta, porque ay una conexión entre la bendición y la vida de dominio. Juan el Bautista fue más severo al decir: “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego”. (Lucas 3:8-9)
 
2.2      6 El principio entre la bendición y la maldición con respecto a los frutos lo podemos apreciar claramente en la higuera de Betania “Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado”.  La maldición seca, para tener dominio hay que estar bajo la bendición de Dios, Jesús dijo: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto”. De manera pues que en el trato de Dios, envía palabra como esta de limpieza, con el propósito de que entendamos que al llevar fruto estemos cumpliendo con la ley de la productividad que dice: “fructificad y multiplicaos”.

La bendición se asocia con la vida productiva, cuando Jehová ordenó a Moisés bendecir al pueblo de Israel, Moisés les dijo: “Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir”. Jehová bendecirá todo aquello en que pusieres tu mano.  El dominio es fruto de la bendición, y toda bendición debe ser proclamada. Bendición para dominar!!!

“Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto”. (Jeremías 17:5-8) Cuando hay bendición, aunque sea año de sequía, aunque la economía este en el suelo, aunque haya desempleo, aunque los gobiernos no tengan la solución, en el año de sequía los que están en bendición darán frutos en su tiempo y su hoja estará verde.

2.3     7 “Y los bendijo Dios”. ¿Cómo los bendijo? Les dio Palabra, sino hay Palabra, no hay bendición. ¿Qué es bendición? Bendición es la gracia o virtud divina que me faculta para cumplir los deseos, los  propósitos y alcanzar la promesas y hacer la voluntad de Dios.  Si hay bendición debe terminar con un deseo de Dios, con una promesa de Dios, si hay bendición se termina haciendo la voluntad de Dios y la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta. Hoy es un día para que la voluntad, promesas de Dios se cumplan en nosotros, para que los caminos se abran para que el propósito de Dios se cumpla en nosotros, hoy es día para que los deseos del corazón Jehová los conceda.

La ley primera ley, la ley de la bendición nos lleva a la segunda ley que es la ley de la productividad: “Fructificad y multiplicaos”.

2.4     8  La multiplicación es bilógica. Para el pueblo de Israel, la mujer estéril, era considerada como carente de  la bendición de Dios.

Fructificarse y multiplicar se resume en una palabra, productividad. La bendición que nos da el dominio, nos hace productivos. La imagen y semejanza de Dios tiene el poder de  hacernos fructíferos.

2.5    9 Para fructificar y multiplicarnos, tenemos que apropiarnos de los atributos de la imagen y semejanza de Dios. Es por esta imagen y semejanza que:
- Podemos razonar, porque nuestro Dios razona. Una persona que domina es una persona inteligente. Activa tu mente.
- Podemos planear, para nuestra vida, para nuestro futuro, para nuestra familia, Dios hizo planes. De hecho, nuestra salvación fue planeada por Dios. Cristo vino a la tierra según lo planeado por Dios. Somos seres que planificamos.
- Podemos organizar, miremos la creación, la Biblia dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía”, así como Dios pudo organizar la tierra, nosotros podemos organizar nuestra vida, nuestro tiempo; nuestras finanzas, nuestra familia. Debemos organizarlo todo.
- Podemos imaginar, este es un atributo que no tienen los animales, ellos no pueden imaginar, nosotros sí porque somos imagen y semejanza de Dios. Dios se imaginó la creación y luego la salvación del hombre. Igualmente nosotros poseemos capacidad para imaginar y crear nuestro futuro.
- Podemos evaluar. Dios evaluó la creación: “Y vio Dios lo que había hecho, y era bueno en gran manera”. (Génesis )
Dios evalúa, juzga, califica, premia, sanciona o castiga la conducta de todos los seres creados. Como somos imagen y semejanza de Dios tenemos la capacidad y la habilidad de evaluar nuestras acciones y nuestra conducta.

LEY DE LA RETRIBUCIÓN
“Dios, el Señor, tomó al hombre y lo puso en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara”. (Génesis 2:15 BLPH)

3.1  10 Algunos creen que la oración resuelve todo, esto es cierto, si trabajamos. Dominio es trabajo, la Biblia dice: “Así también ordenó el Señor el que no trabaja, tampoco coma”. Dominio es disciplina, trabajar la hora extra  es poner la mano el arado y no mirar para atrás. El Señor le dijo a Josué: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”. (Josué 1:9).   “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”. (IIa Timoteo 2:1-2)

3.2    11 La ley de la retribución descansa en dos premisas. Antes que el hombre pecara Dios le dio la orden de trabajar. La diferencia es que después del pecado tendría que hacerlo con el sudor de su frente. Por Génesis 2:15 entendemos que la actividad del hombre en el huerto era “cultivarlo” o “labrarlo” como dicen algunas versiones, y “cuidarlo”.

Aún satanás reconoce que Dios bendice el trabajo de nuestras manos. “Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra”.  (Job 1:7-9)

La mente creativa necesita concretar sus ideas con trabajo. El trabajo no es una maldición como algunos creen. Por el contrario, es una bendición de Dios. Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, David, Eliseo, los apóstoles y Pablo fueron llamados mientras trabajaban. Dios no fructifica la pereza ni la holgazanería. Dios da frutos a quien trabaja. Amén

3.3    12 La otra premisa de la Retribución es el “cuidado”.  El dominio necesita una vida que cuide.  Cuida lo que Dios te da, ¿Qué te ha dado Dios? Cuida tu salvación, cuida tu familia, cuida tu vida espiritual. Cuida tus hijos, cuida tu cuerpo, para que te responda con energía.  ¿Qué te ha dado Dios? Cuídalo!!!  Cuando cuidamos lo que Dios nos da, el diablo sabe que está frente a alguien que tiene dominio. Cuando cuidamos nuestro dinero, el dinero se nos multiplicará.

Dios nos puso en este mundo para que trabajemos, pero también para que cuidemos lo que El nos da. “Reten lo que tienes para que nadie tome tu corona”. (Apocalipsis 3:11) “Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; mas al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios”. (Eclesiastés 2:26)

Ha llegado la hora en la que las riquezas de los hombres pasarán a las manos de los que están en la capacidad de cuidar esas riquezas.

Hemos de cuidar nuestras relaciones, los objetos y artefactos que nos facilitan la vida y todo lo que contribuya a que seamos fructíferos.

LEY DE SIEMBRA Y LA COSECHA
“Y lo puso Dios en el huerto del Edén para que lo labrase y lo cuidase… y los bendijo Dios”.

4.1     13 Recordemos que cuando Dios creó al hombre le dio la capacidad de razonamiento e imaginación.  Tengamos presente que las plantas fueron creadas previamente.  “Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. (Génesis 1:11-12)

Dios crea al hombre en el sexto día y le dice: “Fructificad y multiplicaos”. Multiplicarse venía por unirse con Eva, fructificar por activar la semejanza de Dios.  Así que multiplicarse no era tan complicado, pero fructificar requería de activar  otras facultades. Como todo ya estaba creado, Dios coloca al hombre en el huerto y le dice: Fructifica.  Este hombre tiene razonamiento, capacidad de planear, organizar, evaluar e imaginarse. Entonces Adán se fue a lo que ya tenía fruto (las plantas). Adán supo que  Dios dijo que cada árbol tendrá fruto y este fruto se convertirá en semilla. Adán observó que la semilla no estaba en la corteza ni en las hojas, estaba en el fruto.

Cuando Dios coloca a Adán  en el Edén para que trabaje y cuide la tierra, Adán tiene que descubrir cómo es que las plantas se reproducen.  El hombre entendió que debía apartar el fruto para sembrarlo para que éste produjera más frutos.  El hombre entendió la última ley del dominio. Si queremos dominar tenemos que sembrar.

4.2     14  La siembra que domina es:
- Quebranto: “Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”. (Salmo 126:6) porque la siembra representa un despojo.  En el mundo del dominio las lágrimas tienen mucho poder. A Jacob las lágrimas le libraron de que Esaú lo matara. José en Egipto lloró cuando se descubrió ante sus hermanos. El profeta le comunica a Ezequías, la sentencia de muerte de parte de Jehová; éste se vuelve a la pared y llora y Dios le añade 15 años de vida. Ana, la estéril, delante de Jehová lloró abundantemente, Pedro el que negó al Señor lloró con gran amargura.

Nuestra siembra muchas veces tiene el principio del quebranto. Esta es la figura del agricultor que tiene que escoger entre comerse toda la producción o dejar de comer para sembrar parte de la cosecha,  por eso, cuando está sembrando lo hace con lágrimas, esperando una cosecha más abundante.

4.3     15  Pero también la siembra opera en el principio de reciprocidad.   “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. (Gálatas 6:7) Cosechamos lo que sembramos. Siembro amor, cosecho amor. Siembro viento, cosecharé tempestades.

4.4   16 Luego está el principio de proporcionalidad.  “El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará”. (II Corintios 9:6)  La dimensión de mi cosecha está determinada por el tamaño de mi siembra.

4.5    17 En la Ley de la Siembra y la Cosecha opera el principio del tiempo. “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”. (Gálatas 6:9) Toda siembra necesita un espacio de tiempo para producir, pero el Señor te dice tu cosecha será acelerada, porque hoy Dios nos introduce en un nuevo nivel de dominio.

Habiendo visto todas estas leyes de dominio podemos concluir en que hay una ley que necesitamos para activar las demás:
“Fructificad y multiplicaos”, la ley de la productividad.
Dios prepara todo las cosas, ley de la adecuación.
Trabajar y cuidar, ley de la retribución.
“Lo que siembra segarás”, ley de la siembra y la cosecha.

 Dios quiere bendecirnos, porque sin bendición no hay dominio. El dominio es el resultado de la bendición. Hoy es tu día de bendición. Amén

 
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