Gracias a la poderosa mano de Dios moviéndose en este ministerio, se proyecta un crecimiento vertiginoso que lleva al Apóstol Álvarez y los miembros de la iglesia en pensar en otro lugar donde miles de hermanos pudieran congregarse con mayor comodidad. Es así, como se cumple la Palabra que Dios le había dado al Apóstol Álvarez, en el sentido de que la Iglesia que Dios había decidido establecer bajo su ministerio debía quedar en el kilómetro cero "0" de la Ciudad de Panamá.